Todos los proveedores viven detrás de un único contrato de pago. Cada integración adapta su propia API —distinta autenticación, distintos nombres de campos, distintas formas de error— a objetos de request y response normalizados, así el resto de la plataforma cobra, reembolsa o anula sin saber qué procesador hay del otro lado.
La selección y el comportamiento se desacoplan con patrones de diseño: un Factory resuelve qué integración construir, Strategy permite que cada proveedor tenga su propio comportamiento detrás del contrato común, los Adapters absorben las diferencias de cada API, un Builder arma los requests más complejos y un Repository mantiene la persistencia de transacciones fuera de la lógica de pago. El routing es configuración, no código —proveedor activo y cadena de prioridad por producto— con failover automático cuando el activo falla o rechaza. Cinco procesadores integrados de punta a punta (PayPal, Payeezy, DLocal, Stripe, Shift4) con 3DS, refunds, voids, Apple Pay, Google Pay y tokenización propia de tarjetas.